No sé cuándo empecé a fijarme en esa parte.
Supongo que estaba ahí desde el principio.
Pero durante mucho tiempo no la vi.
Leía cosas.
Veía vídeos.
Pasaba de una página a otra.
Y pensaba que todo lo que me interesaba era la parte sexual.
Era la explicación más sencilla.
La más cómoda.
Pero poco a poco empecé a notar algo raro.
No eran las escenas.
Ni siquiera era la excitación.
Era la forma en que algunas personas hablaban.
La manera en que describían ciertas dinámicas.
La tranquilidad con la que parecían aceptar cosas que yo ni siquiera me atrevía a imaginar.
Y eso empezó a quedarse conmigo.
No durante los momentos de excitación.
Después.
Cuando estaba haciendo cualquier otra cosa.
Trabajando.
Caminando.
Preparando café.
Mirando el móvil sin pensar.
Y de repente me acordaba de algo que había leído.
Una frase.
Un comentario.
Una descripción.
Y volvía a darle vueltas.
Eso me incomoda muchísimo admitirlo.
Porque no estoy pensando en hacer nada.
Ni siquiera estoy fantaseando necesariamente.
Simplemente sigo pensando.
Como si hubiera encontrado una pregunta que no sé responder.
Y cuanto más leo, peor es.
Porque debería ocurrir lo contrario.
Debería entenderlo mejor.
Debería acostumbrarme.
Debería perder interés.
Pero no ocurre.
Cuanto más información encuentro, más espacio ocupa.
Y eso es exactamente lo que me da vergüenza.
La sensación de estar alimentando algo sin querer.
Como cuando vuelves una y otra vez a la misma canción.
O al mismo recuerdo.
O a la misma conversación.
Aunque ya la conozcas de memoria.
Hay noches en las que cierro todo.
Y me prometo que voy a dejar de buscar.
Porque sinceramente empiezo a sentirme ridículo.
Ridículo por la cantidad de tiempo que dedico a algo que ni siquiera entiendo.
Pero al día siguiente vuelvo.
Y siempre encuentro una excusa.
Solo un artículo más.
Solo una explicación más.
Solo para entenderlo mejor.
Y esa es probablemente la mentira más repetida de todas.
Porque hace tiempo que dejé de buscar explicaciones.
Lo que estoy buscando es otra cosa.
Y todavía no sé qué es.
Quizá eso sea lo que más me inquieta.
No que me interese.
Sino no saber por qué me interesa tanto.
Tengo que mover el cuello…