Sade y la Pornografía Médica: El Registro de la Salud como Fetiche

El Marqués de Sade no trabajaba con el grito, sino con su desaparición gradual, con el punto exacto donde una cosa deja de necesitar sonido para seguir existiendo.

En la habitación de cal no hay eco.

Pero el eco aparece si no lo estoy escuchando.

Cuando me acerco, desaparece.

No hay silencio estable. Solo versiones incompatibles del mismo fenómeno según el lugar desde donde se lo atienda.

La mancha de humedad en el techo tiene forma de cicatriz.

Cuando cierro los ojos está en la pared.

Cuando los abro vuelve al techo.

No hay movimiento entre posiciones. Solo desacuerdo sobre dónde pertenece.

Intento decir algo.

No recuerdo la frase.

Pero la boca conserva la sensación de haberla terminado.

No hay sonido. Solo la impresión de algo ya dicho sin registro.

La nota sigue en la mesa.

“Tengo que mover el cuello.”

Debajo aparece otra línea.

“Ya lo hiciste.”

No recuerdo haberla leído antes.

Pero el cuello no está en la misma posición que hace un momento.

No hubo transición.

Solo estado actual sin continuidad visible.

En la piel del cuello hay una marca.

No duele.

Pero coincide exactamente con el borde de la frase escrita en la nota.

Como si ambas cosas hubieran sido aplicadas por el mismo gesto en tiempos distintos.

La taza está sobre la mesa.

Cuando la miro directamente, pierde peso.

Cuando aparto la vista, vuelve a ser pesada.

No cae. No flota. Solo cambia su relación con la gravedad según si está siendo observada.

Empiezo a sospechar que no estoy perdiendo memoria.

Estoy perdiendo coincidencia entre versiones de mí mismo.

Hay una versión que ya abrió la puerta.

Otra que todavía no la ha abierto.

Y otra que no reconoce la puerta como objeto.

La habitación no contiene objetos.

Contiene versiones incompatibles del mismo objeto activadas por atención parcial.

Y yo no soy quien observa eso.

Soy el punto donde dejan de coincidir.

Tengo que mover el cuello.

No como orden.

No como pensamiento.

Sino como confirmación de algo que ya ocurrió en otro lugar donde esta frase también es válida.

El cuello responde.

Pero no sé si responde a la frase…

o a la prueba de que la frase ya fue ejecutada.

Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo…