La Apoteosis del Relleno: Saturación Mineral y la Muerte de la Autonomía

Hay un punto en el que la saturación deja de ser un estado.

Y empieza a ser una forma de pensamiento.


No sé si estoy leyendo esto.


O si estoy llegando al momento en que ya lo leí.


La diferencia es tan pequeña que solo aparece después.


La taza está en la mesa.

No recuerdo haberla puesto ahí.

Pero tampoco recuerdo haber decidido comprobarlo.


Fría.


Eso debería ser un dato.

Pero ya no sé si los datos vienen antes o después de la duda.


Abro la pestaña.

Creo que no estaba abierta.


La cierro.


Y la vuelvo a abrir.


No como decisión.

Como continuidad de algo que ya estaba ocurriendo.


Empiezo a notar algo incómodo.


No es el texto.


Es la forma en que ya estoy respondiéndolo antes de terminar de leerlo.


Hay algo que noto justo después de notarlo.


Y ese retraso ya no es un detalle.


Es una estructura.


El cuello aparece.

No como imagen.

Como ajuste previo.


No sé cuándo empezó a ser parte de esto.

Solo sé que cuando intento ignorarlo…

ya está ligeramente alineado.


Eso no es lo importante.


Lo importante es otra cosa.


No estoy interpretando el texto.


Estoy alcanzando el punto en el que ya lo interpreté.


Y eso cambia el orden de todo.


Porque antes de poder pensar:

“esto me está afectando”


ya estoy dentro de la frase donde lo estoy negando.


Antes de poder parar…

ya estoy comprobando si puedo parar.


Antes de decidir seguir leyendo…

ya estoy en la siguiente línea.

Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…