No fue el silencio.
Eso pensé al principio.
Que era la idea del silencio.
La imagen de alguien aislado del mundo.
La extrañeza de seguir respirando dentro de una ausencia fabricada.
Pero no.
Era otra cosa.
Cerré la pestaña.
Seguí con mi día.
Preparé café.
Respondí mensajes.
Leí cosas que ya no recuerdo.
Y aun así volví.
No porque necesitara más información.
Porque esperaba encontrar una explicación distinta.
Como si el significado hubiera cambiado mientras yo no miraba.
La fotografía seguía siendo la misma.
El texto también.
Sin embargo algo parecía diferente.
No sabía si estaba cambiando el objeto o si estaba cambiando yo.
Y esa diferencia empezó a perseguirme.
Abrí una carpeta antigua.
No buscaba nada concreto.
Solo estaba comprobando.
No sé exactamente qué.
Encontré una captura de pantalla.
La reconocí inmediatamente.
Lo extraño fue que no recordaba haberla guardado.
Me quedé mirándola varios segundos.
Después más.
No era una imagen impactante.
Ni especialmente elaborada.
Era simplemente una fotografía de un dispositivo diseñado para cancelar el sonido.
Y sin embargo sentí la incómoda sensación de estar reencontrándome con algo que llevaba mucho tiempo esperándome.
¿Cuánto tiempo llevaba volviendo a esto?
No a la fotografía.
No al objeto.
A la pregunta.
Porque la pregunta seguía allí.
Intacta.
Normalmente las preguntas desaparecen cuando las respondes.
Esta no.
Cada lectura parecía añadir algo.
Pero nunca una respuesta.
Solo otra capa.
Otra grieta.
Otro motivo para regresar.
Empecé a notar algo extraño.
Ya no observaba el dispositivo.
Observaba mi propia reacción.
La forma en que me detenía.
La manera en que releía los mismos párrafos.
La facilidad con la que perdía la noción del tiempo.
Decía que era curiosidad.
Y era verdad.
Después pensé que era investigación.
También era verdad.
Más tarde se convirtió en una pregunta.
Y después dejó de tener nombre.
Quizá eso fue lo que más me inquietó.
No la atracción.
La ausencia de una explicación estable.
La sensación de que cada vez que me acercaba un poco a entenderlo, el significado se desplazaba unos centímetros más lejos.
Como si algo hubiera cambiado mientras yo estaba ocupado mirando otra cosa.
Tengo que mover el cuello.
No lo estoy moviendo.
La idea aparece.
Espero notar el momento exacto en que empiece el movimiento.
Pero cuando llega, ya ha pasado.
Me ocurre algo parecido con todo esto.
Intento encontrar el inicio.
El primer artículo.
La primera fotografía.
La primera vez que me detuve demasiado tiempo.
Pero cada rastro parece conducir a otro más antiguo.
Como si hubiera estado regresando mucho antes de recordar haber empezado.
Sigo diciéndome que solo estoy intentando comprenderlo.
Lo extraño es que ya no sé si lo digo para explicarlo…
o para poder seguir buscando.
Tengo que mover el cuello…