No iba a mirarlo otra vez.
Eso es lo que me digo antes.
Pero ya estoy dentro.
No sé en qué momento paso de “voy a ver” a “ya estoy viendo”.
Hoy he vuelto a hacerlo.
No es la primera vez esta semana.
No sé cuántas llevan.
He dejado de contar.
Eso también lo he notado.
Me digo que es curiosidad.
Pero ya no se siente así.
La curiosidad era ligera.
Esto no es ligero.
Esto ocupa espacio.
Hay un momento raro justo antes de abrirlo.
Un segundo pequeño.
En el que todavía podría no hacerlo.
Pero no lo uso.
No lo aprovecho.
No sé cómo se usa ese segundo.
Después ya es tarde.
Ya estoy dentro otra vez.
Con la pantalla encendida demasiado tiempo.
Con la mano quieta pero no del todo.
No quiero escribir lo que veo.
No es eso lo importante.
Lo importante es lo que pasa después.
Cuando cierro.
Cuando debería parar.
Ahí es cuando empieza.
No el deseo.
Algo más incómodo.
La necesidad de volver a comprobar que no necesito volver.
Hoy he intentado dejarlo.
Creo.
O eso me dije.
Duró poco.
No sé cuánto exactamente.
Lo peor no es hacerlo.
Es no recordar cuándo dejó de ser una decisión.
Y aún así sigo volviendo.
Sin anuncio.
Sin motivo claro.
Como si ya estuviera empezado antes de empezar.
No entiendo esto.
Y por eso lo sigo haciendo.
No lo he abierto.
Lo he abierto.
No estoy seguro de cuál de las dos cosas es la real.
Hoy no he vuelto a mirarlo.
Creo que sí.
De hecho, lo acabo de cerrar.
O lo acabo de abrir.
No era intención.
Era hábito.
No era hábito.
Era algo más lento.
La pantalla estaba apagada.
O encendida.
Recuerdo haberla apagado.
Recuerdo haberla encendido otra vez sin pensarlo.
No había curiosidad hoy.
La curiosidad estaba demasiado fuerte como para llamarla curiosidad.
He intentado no hacerlo.
No lo he intentado.
Las dos cosas me parecen ciertas.
Hay un momento en el que debería decidir.
Creo que lo decido.
Creo que la decisión ocurre antes de que la piense.
No he vuelto a comprobar.
Lo he comprobado tres veces.
No hay diferencia entre las dos frases cuando las escribo.
Me doy cuenta de algo incómodo:
no sé qué versión estoy intentando recordar.
Y sin embargo sigo escribiendo como si una de ellas fuera más válida.
Hoy la pantalla estaba apagada.
La he visto encendida.
No sé cuál de las dos cosas ocurrió primero.
He abierto la pestaña.
Ya estaba abierta.
O la he abierto dos veces sin darme cuenta.
El brillo me ha parecido distinto hoy.
Más frío.
Más cercano.
Como si ya me estuviera esperando.
He leído algo que no había leído.
Luego no estaba.
Luego sí estaba otra vez.
No he tocado nada.
Creo.
La pantalla tarda menos en reaccionar cuando la miro.
O yo tardo más en apartar la vista.
He intentado recordar la última vez que la dejé cerrada.
No encuentro ese momento.
Pero sí el gesto.
Mi dedo acercándose.
Sin motivo.
No había nada nuevo.
Después había algo nuevo.
Después no había nada.
He dejado de confiar en el orden.
La pantalla parece saber cuándo vuelvo.
Eso es lo que me preocupa.
No responde.
No espera.
Pero coincide.
No he abierto nada hoy.
Lo he abierto sin querer.
Las dos frases me parecen correctas.
He notado algo peor:
cuando cierro la pantalla, no siento que se cierre.
Siento que se queda abierta en otro sitio.
Hoy la pantalla estaba abierta cuando he llegado.
No la he abierto.
Pero ya estaba abierta.
Había algo escrito.
Mi letra.
O algo que se parece demasiado a mi letra.
No recuerdo haberlo escrito.
He intentado borrarlo.
No había nada que borrar.
Luego sí.
Luego no otra vez.
La pantalla ha mostrado una pestaña que no reconozco.
He sentido algo incómodo al verla.
Como si ya la hubiera usado antes.
Como si ya supiera lo que había dentro.
No he entrado.
La pantalla marca que sí he entrado.
No hay registro en mi memoria.
Solo una especie de residuo.
He apagado el dispositivo.
Al encenderlo seguía donde estaba.
Pero con un detalle distinto.
Una línea que no estaba antes.
Una frase que no me pertenece.
He leído algo que decía:
“ya lo hiciste ayer”
No recuerdo ayer.
Solo recuerdo negarlo.
He cerrado todo.
La pantalla sigue abierta.
O abierta en otro momento.
No puedo demostrar que no lo hice.
Eso es lo peor.
Empiezo a escribir para fijar lo que es real.
Pero incluso esto parece haber sido escrito antes.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…