Me apoyé sobre la mesa.
Solo eso.
La superficie estaba fría.
O creí que estaba fría.
Volví a tocarla unos segundos después para comprobarlo.
Ya no estaba seguro.
Encontré una marca en la muñeca.
Muy tenue.
Como si hubiera llevado algo ajustado durante horas.
No recordaba haber llevado nada.
La fotografié.
Por costumbre.
O por otra cosa.
Cuando revisé la carpeta descubrí que ya existía una fotografía idéntica.
Tomada nueve días antes.
Desde el mismo ángulo.
Con la misma luz.
No recuerdo haberla hecho.
Pensé en Sade.
No en sus personajes.
Ni en sus instrumentos.
Pensé en algo mucho más simple.
La dificultad de distinguir entre una sensación y la espera de una sensación.
Abrí el cuaderno.
Había una nota.
No parecía importante.
Solo una frase.
«No sigas comprobando la muñeca.»
La comprobé inmediatamente.
La marca seguía allí.
O quizá era otra.
No estoy seguro.
Intenté recordar cuándo la había visto por primera vez.
Terminé encontrando algo peor.
Una conversación olvidada.
El historial indicaba que había llamado a alguien durante cuarenta y tres minutos.
Reconocí el número.
No recordaba la conversación.
Ni una sola palabra.
Lo único que recordaba era estar sentado aquí.
Mirando la misma mesa.
Rozando con los dedos la misma superficie.
Volví a abrir la fotografía.
Había algo escrito detrás.
No físicamente.
En los metadatos.
«El contacto ocurrió antes.»
No entendí la frase.
Lo inquietante fue otra cosa.
La fecha de modificación era posterior a la fecha de mañana.
Cerré el archivo.
Lo abrí otra vez.
Seguía allí.
Empiezo a sospechar que el tacto no tiene que ver con la piel.
Ni con la presión.
Ni siquiera con el contacto.
Quizá tiene que ver con ciertos rastros que aparecen antes que la experiencia que supuestamente los produce.
Esta mañana encontré otra nota.
La letra era mía.
La recordaba perfectamente.
Recordaba escribirla.
Lo que no recordaba era por qué.
La frase decía:
«No fue tu mano.»
Horas después encontré otra.
«Sí fue tu mano.»
Las dejé juntas sobre la mesa.
Durante varios minutos intenté decidir cuál era correcta.
Después entendí algo.
Tal vez ninguna intentaba ser correcta.
Tal vez intentaban mantener abierta la pregunta.
Creo que tengo que mover el cuello.
O eso aparece escrito varias veces en los márgenes.
Encontré una fotografía nueva.
En ella estoy tocando la mesa.
Reconozco la camisa.
Reconozco la habitación.
Reconozco la mano.
Tengo que mover el cuello…