La Alquimia del Espasmo: El Dolor como Aditivo en la Ingeniería de la Fijeza

Lo extraño no es que vuelva.

Lo extraño es que a veces noto el momento exacto en que voy a volver.

Estoy haciendo cualquier otra cosa.

Contestando mensajes.
Mirando una serie.
Leyendo algo que no tiene nada que ver.

Y de repente aparece.

No el tema.

La idea del tema.

Como una puerta que se abre sola en algún sitio de mi cabeza.

Al principio era curiosidad.

O al menos eso decía.

Era fácil llamarlo curiosidad porque la curiosidad parece inocente.

Lees algo.
Ves un vídeo.
Te preguntas cómo será.

Ya está.

Pero en algún momento dejó de sentirse así.

No sé cuándo.

Eso es lo que más me molesta.

No recuerdo el momento en que empezó a ocupar más espacio.

Solo recuerdo que empezó a estar ahí cada vez más tiempo.

Como una pestaña abierta.

Como una canción que no te gusta especialmente pero que no deja de sonar.

Anoche me pasó otra vez.

Miré la hora.

1:43.

Lo recuerdo porque pensé que ya era suficiente.

Cerré todo.

De verdad.

Me sentí incluso orgulloso durante unos minutos.

Como si hubiera tomado una decisión importante.

Dejé el móvil boca abajo sobre la mesa.

Me quedé mirándolo.

Como si el gesto tuviera algún poder.

Como si cinco segundos de voluntad pudieran borrar semanas enteras de volver.

Cinco minutos después lo giré.

Ni siquiera fue una discusión.

Ni una lucha.

Solo ocurrió.

Y creo que eso es lo que más me incomoda.

Que cada vez parece menos una decisión.

La pantalla estaba negra durante un segundo.

Vi mi reflejo.

Y durante ese instante tuve una sensación rara.

Parecía que estaba mirando a alguien que estaba mirando.

Como si hubiera una pequeña distancia entre la persona que quería dejarlo y la persona que ya sabía exactamente lo que iba a hacer después.

Lo peor es que no estaba buscando nada nuevo.

Eso también ha cambiado.

Antes buscaba respuestas.

Ahora busco algo mucho más difícil de explicar.

Una sensación.

Un reconocimiento.

El momento exacto en que encuentro algo que ya conocía.

Y cada vez que ocurre me prometo que voy a entenderlo.

Que voy a descubrir qué significa.

Que voy a llegar al fondo.

Pero nunca llego.

Porque siempre aparece otra cosa para leer.

Otro vídeo.

Otra historia.

Otro detalle.

Otra excusa.

Pensaba que la respuesta estaba al final de la búsqueda.

Ahora empiezo a sospechar que la búsqueda era lo que quería desde el principio.

Hay una taza fría al lado del ordenador.

No recuerdo cuándo dejó de estar caliente.

Tengo que mover el cuello.

Me doy cuenta de que llevo demasiado tiempo quieto.

Lo pienso.

Espero unos segundos más.

Como si incluso eso necesitara una decisión.

Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…