No debería estar volviendo aquí.
Lo sé.
Lo escribo como si eso ayudara.
La página sigue abierta.
No la cerré bien anoche.
Creo que la cerré.
Pero está aquí.
La pestaña.
Arriba.
Quietísima.
La miro una vez.
Solo una.
La cierro.
Vuelvo a abrirla.
No sé por qué vuelvo.
No es curiosidad ya.
Eso era antes.
Ahora es otra cosa.
Necesito comprobar si todavía me afecta.
Si todavía me pasa algo al verla.
El cursor tiembla un poco antes de tocarla.
O quizá soy yo.
La abro.
El mismo párrafo.
El mismo orden.
Pero hay algo ligeramente distinto.
Una frase que no recuerdo haber leído así.
Me detengo.
La releo.
La cierro otra vez.
Respiro.
El aire sabe a polvo frío.
La habitación está normal.
Demasiado normal.
El historial muestra la misma hora.
Dos veces.
No debería ser posible.
O lo es.
No estoy seguro de cuándo empezó esto.
Quizá ya estaba abierto cuando creí cerrarlo.
Eso es lo peor.
No el contenido.
El regreso.
Vuelvo otra vez.
Solo para comprobar.
Solo una vez más.
La mano se mueve antes de que lo decida.
Eso me molesta más que todo lo demás.
Porque no lo decidí.
Pero ocurrió igual.
La página carga.
Y esta vez siento algo más débil.
O más claro.
No sé cuál de las dos cosas me asusta más.
Cierro.
Abro.
Cierro.
Y ya no sé cuál fue la primera vez.
Solo sé que cada vez vuelve un poco antes que yo.
Como si ya supiera el camino.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo…