La Estética del Grillete: Cuando el Acero se Vuelve Pulso y Mineral

Hoy he hecho algo distinto.

No sé si fue una decisión.

He dejado el portátil abierto cuando me he ido de la habitación.

No suelo hacerlo.

Normalmente cierro todo.
Incluso pestañas que no he terminado de mirar.

Esta vez no.


He vuelto más tarde.

La pantalla estaba apagada.

Pero no del todo.

Había una luz mínima que no sé si venía de dentro o de fuera.

He esperado unos segundos antes de tocarla.

No por miedo.

Por comprobar si cambiaba sola.


No ha cambiado.

O sí.

Pero no cuando la estaba mirando.


He decidido repetirlo.

Dejarlo abierto otra vez.

Como si fuera un experimento.

Aunque no he escrito la palabra experimento en ningún sitio.

Me parece exagerada.


He notado algo.

Cuando dejo algo abierto demasiado tiempo, me cuesta recordar si fui yo quien lo dejó abierto.

No es pérdida de memoria.

Es otra cosa.

Como si la acción no terminara de pertenecerme del todo.


He intentado comprobarlo de forma sencilla.

Cerrar y abrir varias veces seguidas.

Pero en algún punto he perdido el orden.

No sé cuál fue el último gesto.

Eso me ha molestado más de lo esperado.


He escrito otra nota.

“no es lo que dejas abierto. es lo que sigue abierto cuando ya no estás”

La he leído una vez.

Me ha parecido normal.

La he leído otra.

Ya no estaba seguro de haber entendido la primera lectura.


He hecho algo que no suelo hacer.

He dejado la nota sin borrarla.

Solo para ver qué pasa.

No ha pasado nada evidente.

Pero he tardado más de lo normal en alejarme del escritorio.


He vuelto a mirarla desde la puerta.

La nota sigue ahí.

Pero ahora me cuesta recordar si la escribí antes o después de decidir dejarla visible.


Hay un detalle nuevo.

Cuando pienso en “volver a comprobarlo”, la idea no se siente completamente mía.

No es que alguien la imponga.

Es que llega demasiado pronto.


“Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…”

Hoy ha aparecido mientras cerraba la puerta.

No cuando estaba quieto.

Sino justo en el gesto.

Como si el movimiento lo trajera consigo.