no lo escribo bien
lo estoy intentando demasiado fuerte
la inmovilidad no era lo que pensaba
era otra cosa más lenta
más vergonzosa
la rodilla en el suelo
no como gesto
como error repetido
el contacto con la baldosa
frío sin metáfora posible
me cuesta admitirlo
pero el cuerpo lo entiende antes que yo
hay una parte de mí
que se queda quieta por miedo a seguir siendo visible
no es devoción
no es control
es cansancio sin narrativa
y el sistema —si es que existe—
no grita
solo aprieta sin decir nada
el aire en la habitación parece más pesado cuando no me muevo
como si la quietud tuviera masa
como si pudiera acumularse
me avergüenza lo fácil que el cuerpo acepta la orden de no cambiar de forma
me avergüenza más reconocer que a veces lo agradece
hay un punto exacto
entre tensión y abandono
donde ya no soy yo quien decide el peso
solo registro
solo aguanto
solo permanezco
y esa palabra —permanecer—
suena demasiado limpia para lo que ocurre dentro
no hay épica en esto
solo continuidad
solo un pulso que no se atreve a romper la superficie
la rodilla sigue ahí
como si hubiera aprendido el idioma de la piedra
y yo sigo pensando
que podría levantarme
pero no lo hago
no del todo
no todavía
La rodilla sobre el suelo no es un gesto.
Es un punto de transferencia.
No expresa devoción.
Regula la gravedad.
El contacto no ocurre de una vez.
Se distribuye.
Entre la rótula y el suelo, el cuerpo negocia un equilibrio que no se anuncia.
La habitación de cal permanece estable.
El polvo suspendido no cae.
Solo cambia de densidad según el paso del aire.
Las baldosas están frías de un modo que no depende de la temperatura, sino del tiempo acumulado sin uso.
La rodilla no soporta.
Registra.
Cada superficie de contacto deja una huella que no es visible, pero reorganiza la forma de permanecer.
No hay acto de sumisión.
Hay ajuste progresivo del peso.
En las paredes, grietas finas.
No avanzan.
Repiten trayectorias antiguas de presión.
El sistema no aparece.
Solo continuidad de microdescensos.
La rótula no es un punto de ruptura.
Es un punto de lectura.
El cuerpo no cae.
Se aproxima al suelo por capas.
El aire huele a cal húmeda.
No como mezcla.
Como permanencia.
La base del cráneo se vuelve ligera.
No por alivio.
Por desplazamiento de atención.
El pensamiento no colapsa.
Se vuelve más lento de lo que puede observarse.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería la base del cráneo es una superficie de alabastro poroso el sabor a cal invade la glotis la inercia pulsátil de la tibia se detiene el registro llega al cero absoluto debería…