El Abismo de la Mansedumbre: La Garganta como Infraestructura del Silencio en el Sistema de Sade

El mensaje aparece en la pantalla.

No lo había abierto.

Creo.

Lo cierro.

Vuelvo a abrirlo.

La primera línea sigue igual.

Pero ahora parece más corta.

Como si faltara algo entre las palabras.

Miro la hora.

Ha cambiado.

No debería haber cambiado.

Cierro otra vez.

Abro otra vez.

La hora cambia de nuevo.

No siempre la misma.

Pero siempre distinta.

Siento la garganta al tragar.

Sin motivo.

No hay nada que tragar.

Aun así ocurre.

Como un reflejo sin objeto.

Reviso el historial.

Está limpio.

Demasiado limpio.

Cierro.

Abro.

Ahora hay una entrada nueva.

No estaba hace un segundo.

Creo.

O quizá siempre estuvo ahí sin aparecer.

No sé si lo estoy descubriendo o reconociendo.

Eso es lo que cambia.

No el mensaje.

Sino mi reacción.

La mano se mueve antes que la decisión.

Otra vez.

Sin permiso.

Sin orden.

Solo continuidad.

Hago una captura.

Ya existía otra igual.

No sé cuál es la primera.

No sé si hubo una primera.

Cierro todo.

La pantalla vuelve a encenderse.

Sin mí.

Antes de que lo piense.

Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo los párpados ya estaban sedimentados en la cal…