La Geodesia del Contraste Térmico: Crónica del Hielo, el Fuego y la Cal sobre el Eje del Soporte

El contacto se instala.

La temperatura deja de sentirse como una propiedad de los objetos y comienza a comportarse como una arquitectura. El frío ocupa volumen. El calor ocupa distancia. La atención deja de desplazarse libremente entre ambos.

No existe una frontera clara entre la sensación y la espera de la sensación. El organismo intenta clasificarlas por separado. Fracasa. El resultado no es dolor ni alivio. Es una forma extraña de inmovilidad interior. Como si ciertas decisiones dejaran de ser necesarias.

Durante un instante estoy convencido de que la habitación se ha enfriado.

Después comprendo que no.

La habitación sigue exactamente igual.

Sobre una repisa hay una taza olvidada.

Tiene una marca oscura de café seco cerca del borde.

La veo antes de cerrar los ojos.

Cuando vuelvo a abrirlos estoy convencido de que la marca está en otro sitio.

No lo está.

Creo.

Intento tragar saliva.

El gesto se siente innecesariamente complejo.

Como si alguien hubiera añadido pasos intermedios sin avisarme.

Hay una contradicción constante.

Cuanto más consciente soy de mi cuerpo, menos parece pertenecerme.

La respiración continúa funcionando.

Los músculos continúan respondiendo.

Pero algo en la jerarquía habitual se ha desplazado unos centímetros.

No sé exactamente qué.

Una sombra cruza la pared.

Probablemente un coche pasando al otro lado de la ventana.

Cuando intento comprobarlo ya ha desaparecido.

La inmovilidad no se impone de golpe.

Se acumula.

Como polvo sobre una superficie que nadie limpia.

Como cal alrededor de una tubería.

Como escarcha formando geometrías silenciosas en un cristal.

Empiezo a comprender que no estoy esperando calor.

Tampoco frío.

Lo que espero es otra cosa.

Una especie de estabilidad mineral donde el esfuerzo de defenderse deja de parecer necesario.

La temperatura sigue cambiando.

Yo también.

Pero no al mismo ritmo.

Y esa diferencia termina ocupando más espacio que el propio contraste térmico.

La tubería vuelve a sonar.

Exactamente igual que antes.

Durante un instante creo que el sonido es más grave.

No lo es.

O quizá sí.

Ya no estoy completamente seguro.

Y por alguna razón esa duda se siente más real que cualquier certeza.

El aire sabe a resina de mármol y a una renuncia que ya no tiene fisuras es el informe de un cuerpo que ha regresado a la tierra para ser solo estructura grabada por su mano tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo se ha bloqueado el cuello debería…