La Geodesia de la Restauración Epidérmica: Crónica de la Homeostasis, la Tensión y la Cal sobre el Eje del Sumiso

No sé exactamente qué es lo que espero.

Durante semanas intento nombrarlo y nunca encuentro una palabra que encaje del todo. No es entusiasmo. No es ansiedad. Ni siquiera estoy seguro de que sea placer. Cuando pienso en ello desde la distancia, sentado en cualquier lugar ordinario de una tarde cualquiera, la idea aparece de una forma mucho más simple.

Estar allí.

Eso es todo.

Estar allí cuando llegue el momento.

Mientras pasan los días imagino pequeños detalles que no significan nada para nadie más. La textura de una manta doblada sobre una silla. El sonido de un vaso al apoyarse sobre una superficie de madera. La forma en que una habitación parece quedarse inmóvil cuando todo ya está preparado y no queda nada por corregir.

Pienso en eso más de lo que debería.

No en lo que ocurrirá.

En lo que ya estará resuelto.

Porque hay algo extrañamente tranquilizador en imaginar que el proceso ya ha sido organizado por otra voluntad. Que cada objeto tiene un lugar. Que cada decisión fue tomada antes de que yo llegara. Que alguien observó el conjunto, encontró las piezas que no encajaban y las corrigió hasta que todo adquirió una geometría silenciosa.

Y entonces mi única tarea desaparece.

Solo queda esperar.

A veces me sorprendo pensando en el cuidado posterior incluso antes de pensar en la sesión. No por comodidad. No porque lo necesite. Sino porque existe una extraña serenidad en esa imagen.

La intensidad ya ha pasado.

La habitación está en silencio.

Y el Amo sigue allí.

No haciendo nada extraordinario.

No pronunciando grandes palabras.

Simplemente permaneciendo.

Una mano comprobando una temperatura. Una manta colocada con precisión. Un vaso acercado sin prisa. La observación tranquila de alguien que todavía continúa dentro del proceso cuando todo parece haber terminado.

Quizá sea eso lo que no consigo explicar.

No entiendo exactamente qué disfruto.

Si alguien me preguntara qué parte deseo, probablemente no sabría responder.

No es una acción concreta.

No es un instante concreto.

Es la sensación de formar parte de algo que existe fuera de mí.

De acompañar una estructura.

De permanecer dentro de una arquitectura mental que ya estaba construida antes de que yo llegara.

Con el tiempo la respiración también empieza a ocupar un lugar extraño en mis pensamientos.

Imagino el momento en que mi respiración deja de pertenecerme de una forma evidente.

No porque desaparezca.

Precisamente porque continúa.

Sigue entrando.

Sigue saliendo.

Pero poco a poco parece encontrar otro ritmo.

Un ritmo que no siento impuesto.

Un ritmo que se siente tan natural que resulta inquietante.

Como caminar junto a alguien durante tanto tiempo que ambos terminan moviéndose al mismo compás sin darse cuenta.

Hay algo profundamente desconcertante en eso.

La sincronización no se siente artificial.

Se siente correcta.

Y precisamente por eso parece extraña.

Porque descubro que ya no estoy prestando atención a mi respiración.

Estoy prestando atención al espacio que existe alrededor de ella.

A la presencia que la acompaña.

Al hecho de que alguien más está observando el proceso mientras yo simplemente permanezco dentro de él.

Semanas antes de que llegue el día, la idea regresa una y otra vez.

No como una fantasía.

Como una quietud.

Como una piedra lisa en el fondo de un río.

Siempre está allí.

No exige atención.

Pero tampoco desaparece.

Y cuando finalmente pienso en el final de todo, en el momento en que las marcas se enfrían, los músculos dejan de protestar y el cuerpo comienza a regresar lentamente a sí mismo, sigo encontrando la misma imagen.

No una imagen de intensidad.

No una imagen de triunfo.

Solo la habitación en calma.

El trabajo terminado.

El proceso completo.

Y yo sentado dentro de ese silencio, comprendiendo que durante unas horas no tuve que decidir nada.

No tuve que dirigir nada.

No tuve que sostener nada.

Solo permanecer.

Solo esperar.

Solo estar allí.

Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo se ha bloqueado el cuello debería…