No debería estar mirando esto tanto.
Eso es lo primero que pienso y aun así lo sigo haciendo.
Videos. Textos. Descripciones.
No es que busque exactamente lo mismo siempre.
Es más como… abrir una cosa y luego otra.
Y después otra.
Como si no pudiera parar en un punto “normal”.
Al principio era curiosidad.
Literalmente eso.
Curiosidad sin importancia.
Algo que se puede cerrar.
Pero no se cerró.
No sé en qué momento dejó de ser solo curiosidad.
Creo que fue cuando empecé a volver.
No porque “quisiera”.
Sino porque algo me quedaba dando vueltas.
Una imagen. Una frase. Una idea.
Y me molestaba no entender por qué seguía ahí.
Eso es lo raro.
No es deseo claro.
Es insistencia.
Como una especie de picor mental.
Después viene otra parte.
La parte que sí entiende lo que está pasando y aun así no lo detiene.
Eso es lo que me da vergüenza escribir.
No lo que miro.
Sino el hecho de que vuelvo.
Una y otra vez.
A veces cierro todo rápido.
Como si me hubieran pillado.
Aunque no haya nadie.
Solo yo.
Y aun así siento esa especie de calor en la cara.
Como si hubiera hecho algo visible.
No sé explicarlo mejor.
Empieza como curiosidad.
Luego como repetición.
Luego como algo que ocupa tiempo sin permiso.
Y lo peor es que no se siente completamente ajeno.
Se siente… fácil de entrar.
Demasiado fácil.
Y eso me inquieta más que el contenido en sí.
Porque no es una decisión clara.
Es una pendiente.
Y yo sigo bajando un poco más cada vez sin darme cuenta del todo.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo…