El Fracaso del Estruendo: La Violencia como Defecto de Forma en la Ingeniería del Mando

Hay algo que me cuesta admitir incluso cuando estoy solo.


Cuando empecé a leer sobre esto pensé que lo que me llamaba la atención era la parte más evidente.


El control.

La autoridad.

Las órdenes.


Lo que cualquiera imaginaría.


Pero cuanto más tiempo paso leyendo, más me doy cuenta de que no es exactamente eso.


Y eso me incomoda.


Porque sería mucho más fácil poder señalar algo concreto.


Decir:


«Es esto.»


Y ya está.


Pero no funciona así.


A veces leo relatos que se supone que deberían impresionarme.


Y no siento gran cosa.


Otras veces encuentro una frase absurda.

Una escena mínima.

Un gesto insignificante.


Y no puedo dejar de pensar en ello durante horas.


Eso es lo que no entiendo.


No parece funcionar según ninguna lógica.


Por eso sigo buscando.


Porque tengo la sensación de que hay algo escondido debajo de todo esto.


Algo que todavía no he conseguido nombrar.


Me doy cuenta de que paso más tiempo leyendo que excitándome.


Y eso debería decirme algo.


Pero no sé qué.


A veces cierro el navegador.

Me levanto.

Voy a la cocina.

Bebo agua.


Intento volver a sentirme normal.


Y durante unos minutos funciona.


Hasta que vuelve.


No una imagen.


No una fantasía.


Una pregunta.


¿Por qué esto sigue aquí?


¿Por qué sigo pensando en ello?


¿Por qué cada semana ocupa un poco más de espacio?


Lo extraño es que la vergüenza tampoco hace que desaparezca.


Al contrario.


La vergüenza parece formar parte de todo el proceso.


Como si cada vez que me digo que esto es raro…

terminara pensando aún más en ello.


No sé si estoy buscando respuestas.


No sé si estoy buscando experiencias.


No sé siquiera si estoy buscando algo.


Solo sé que sigo volviendo.


Y cuanto más vuelvo…

menos capaz soy de fingir que es una simple curiosidad pasajera.


Eso es lo que no le cuento a nadie.


No porque sea especialmente escandaloso.


Sino porque no sabría explicarlo.


Y si no puedo explicarlo…

¿cómo voy a admitirlo?

Tengo que mover el cuello…