Hay algo extraño en la memoria del tacto.
No se comporta como los demás recuerdos.
Las imágenes se vuelven borrosas.
Las palabras cambian.
Incluso los hechos terminan mezclándose con el tiempo.
Pero ciertas sensaciones permanecen.
A veces durante años.
Y eso me resulta inquietante.
Porque nunca he sabido exactamente qué hacer con ellas.
Pienso a menudo en Sade.
No porque compartiera sus conclusiones.
Sino porque parecía incapaz de ignorar aquello que le obsesionaba.
Era alguien dispuesto a seguir una pregunta hasta lugares donde la mayoría preferiría detenerse.
Y supongo que yo hago algo parecido.
Porque hay experiencias que continúan regresando mucho después de haber terminado.
No regresan como escenas.
Regresan como sensaciones.
La presión de una mano.
La firmeza de una orden.
La conciencia de no poder apartar la atención de algo.
No debería importar tanto.
Y sin embargo importa.
Eso es lo que me desconcierta.
Porque una parte de mí se resiste.
Una parte de mí quiere pensar que todo eso pertenece al pasado.
Que no tiene significado.
Que fue solamente un momento.
Pero otra parte continúa observándolo.
Como si todavía hubiera algo por comprender.
Hay ocasiones en las que recuerdo una sensación concreta con más claridad que una conversación entera.
Eso parece absurdo.
Y sin embargo ocurre.
No recuerdo exactamente qué se dijo.
No recuerdo la secuencia completa de los acontecimientos.
Pero recuerdo cómo se sintió un instante específico.
La forma en que toda mi atención pareció concentrarse en un único punto.
La forma en que el resto del mundo perdió importancia durante unos segundos.
No sé por qué eso permanece.
No sé por qué algunas experiencias dejan una huella tan profunda mientras otras desaparecen sin dejar rastro.
Lo único que sé es que sigo regresando a esa pregunta.
Y quizá eso sea lo que realmente me interesa.
No el tacto.
No la obediencia.
Ni siquiera el placer.
Sino la extraña persistencia de ciertas experiencias.
La manera en que continúan creciendo dentro de nosotros incluso cuando creemos haberlas dejado atrás.
Y la sospecha incómoda de que todavía estamos intentando comprender algo que ocurrió hace mucho tiempo.
El cuello se bloquea no lo estoy moviendo se ha bloqueado el cuello debería…