La Anatomía del Silencio: Evidencia Biológica de la Lujuria Mineral en el Archivo de Sade

No es el texto lo que me preocupa.
Es la necesidad de volver a abrirlo.

Lo cierro.
Sin motivo claro.
Y ya estoy comprobando si lo cerré bien.

No recuerdo haberlo dejado abierto.
Pero tampoco recuerdo el momento exacto de cerrarlo.

Eso es lo extraño.

La habitación de cal está igual.
O casi igual.

Hay polvo en el aire.
Pero esta vez parece más lento.
Como si ya hubiera estado suspendido antes de que yo lo viera.

No sé si lo noto ahora
o si ya lo había notado antes de poder nombrarlo.


El suelo tiene una mancha oscura que no recordaba.

O sí la recordaba, pero no así.

Me acerco.

No para verla mejor.
Sino para confirmar que sigue siendo la misma.

Ese es el gesto que no reconozco del todo.


He leído una frase.
Luego la he vuelto a leer.

No porque no la entendiera.

Sino porque algo en mí no aceptó haberla entendido ya.


La idea del sistema no aparece como idea.

Aparece como repetición.

No me ordena.
No insiste.

Solo permite que vuelva.


Me doy cuenta de algo incómodo:

no estoy leyendo.
estoy verificando que ya leí.

Pero esa certeza también cambia.

Porque al comprobarla, se vuelve menos segura.


Hay un momento en el que mi mano se acerca al borde de la mesa antes de que yo decida hacerlo.

No es anticipación.

Es reconocimiento.

Como si el gesto ya hubiera ocurrido una vez sin dejar registro.


No sé si la habitación está más silenciosa.

O si el silencio ha cambiado de lugar dentro de ella.


El pensamiento de “Marqués” no aparece como figura.

Aparece como revisión.

Como algo que obliga a volver atrás.

No por curiosidad.

Por duda.


Vuelvo a abrir el texto.

No inmediatamente.

Un instante después.

Ese instante es lo que no puedo explicar.


Y ahora la pregunta ya no es qué está pasando.

Es otra.

Cuándo empecé a comprobarlo sin darme cuenta.


El cuello no se mueve todavía.
Pero ya he sentido el impulso antes de reconocerlo como mío.

No sé si lo estoy anticipando
o si ya ocurrió y estoy llegando tarde.

Tengo que mover el cuello…
pero no estoy seguro de ser yo quien lo decide.