Hay algo que me cuesta muchísimo admitir.
Y ni siquiera sé si tiene sentido.
Cuando empecé a leer sobre todo esto, pensaba que lo que me interesaba era la parte sexual.
Era la explicación más fácil.
La más cómoda.
Porque si es solo excitación, entonces es sencillo.
Te excita algo.
Ya está.
No hay mucho más que pensar.
Pero cuanto más leo, más me doy cuenta de que esa explicación se me queda corta.
Hay ideas que siguen rondándome incluso cuando no estoy excitado.
Y eso es lo que me preocupa.
Porque empiezo a preguntarme si lo que me atrae no es lo que yo creía.
Hay algo extraño en ciertas dinámicas.
En ciertas formas de relacionarse.
En ciertas formas de obedecer.
Y no me gusta escribir esa palabra.
Obedecer.
Porque automáticamente me siento ridículo.
Pero sigo encontrándome leyendo sobre ello.
Y lo peor es que algunas cosas empiezan a parecerme lógicas.
No buenas.
No deseables.
No necesariamente.
Simplemente lógicas.
Y eso me asusta más que cualquier otra cosa.
Porque recuerdo perfectamente cuando ciertas ideas me parecían absurdas.
Y ahora ya no me parecen tan absurdas.
No sé cuándo ocurrió.
No hubo un momento concreto.
Solo fue acumulándose.
Un artículo.
Un vídeo.
Un foro.
Una conversación.
Y de repente me encontré pensando:
«Entiendo por qué alguien haría esto.»
No porque yo quiera hacerlo.
Ni porque esté de acuerdo.
Simplemente porque lo entiendo.
Y esa diferencia es enorme.
Creo que ahí fue cuando empezó la contradicción de verdad.
Porque una parte de mí sigue reaccionando igual.
Sigue pensando que todo esto es raro.
Sigue sintiendo vergüenza.
Pero otra parte ya no está observando desde fuera.
Está intentando comprender.
Y cuanto más comprende, más difícil resulta volver atrás.
A veces cierro todo y me digo que estoy exagerando.
Que son solo historias.
Solo fantasías.
Solo gente en internet hablando de cosas raras.
Pero entonces vuelvo al día siguiente.
Y leo otra vez.
Y otra vez.
Y otra vez.
Como si hubiera una pregunta escondida dentro de todo esto.
Una pregunta que todavía no sé formular.
Y quizá eso es lo que me tiene atrapado.
No las respuestas.
La pregunta.
Porque sigo buscando algo.
Y todavía no sé qué es.
Tengo que mover el cuello no hay cuello…