La Geodesia del Impacto Orquestado: Crónica de la Percusión, la Tensión y la Cal sobre el Eje del Sumiso

Antes habría pensado que una situación así pertenecía a otra vida, a otra persona, a alguna historia ajena que podía observar desde lejos sin comprenderla realmente. Si alguien me hubiera descrito este escenario meses atrás, habría asentido con educación y luego habría seguido adelante, incapaz de imaginar que algo semejante pudiera instalarse tan profundamente en mi pensamiento.

Y sin embargo ahora aparece.

No como una fantasía repentina. No como un impulso. No como una búsqueda consciente de placer.

Simplemente aparece.

A veces durante una reunión. A veces mientras camino por la calle. A veces en el instante exacto antes de quedarme dormido.

La idea de estar allí.

Nada más.

No el golpe. No la herramienta. No siquiera el resultado.

Solo estar allí.

Semanas antes de que ocurra, el proceso ya ha comenzado a ocupar espacio dentro de mí. No porque lo fuerce, sino porque parece crecer por sí solo. Como una estructura silenciosa que se construye detrás de mis pensamientos cotidianos. Una arquitectura invisible que poco a poco reorganiza el paisaje interior.

Me sorprendo imaginando detalles absurdamente pequeños.

La temperatura de la habitación.

La posición exacta de las manos.

El sonido de una puerta cerrándose.

El instante en que él entra.

El momento en que todo deja de depender de mí.

Y lo más extraño es que no sé exactamente qué parte de ello me atrae.

Intento analizarlo y no encuentro una respuesta clara.

No creo que sea el dolor.

No creo que sea el control.

No creo siquiera que sea la obediencia.

Lo único que encuentro, una y otra vez, es la misma imagen.

Estar dentro de su proceso.

Acompañarlo.

Ver cómo cada decisión encaja con la siguiente.

Percibir que existe una dirección que él conoce y que yo todavía no alcanzo a comprender del todo.

Hay algo profundamente tranquilizador en eso.

Como si durante unas horas la responsabilidad de interpretarme desapareciera.

Como si pudiera limitarme a existir dentro de una estructura ya diseñada.

Y cuando pienso en la herramienta que elegirá, la idea tampoco gira alrededor del objeto.

Lo que permanece es otra cosa.

La sensación de que incluso esa elección ya forma parte de algo que comenzó mucho antes.

Que quizá él ya lo sabe.

Que quizá ya lo decidió.

Que quizá existe una lógica completa detrás de cada detalle.

Y que mi única tarea consiste en llegar hasta allí.

Esperar.

Con el paso de los días descubro algo todavía más extraño.

La respiración.

Empiezo a imaginarla antes de que ocurra.

No una respiración forzada.

No una técnica.

Simplemente el hecho de respirar dentro de su ritmo.

Es difícil explicarlo.

Pienso en ello y parece completamente natural.

Tan natural que resulta extraño.

Como cuando una palabra se repite demasiadas veces y termina sonando desconocida.

Respiro todos los días.

Pero cuando imagino hacerlo allí, bajo su atención, la respiración adquiere un significado distinto.

Se vuelve visible.

Presente.

Como si el aire dejara de ser algo automático para convertirse en parte del proceso.

Y en ocasiones me descubro sincronizándome con una versión imaginaria de ese momento.

No porque alguien me lo ordene.

No porque exista una instrucción.

Simplemente porque la mente parece adelantarse.

Como si ya estuviera ensayando la quietud.

Quizá eso es lo que no consigo explicar.

La quietud.

No la inmovilidad física.

La otra.

La que aparece cuando desaparece la necesidad de decidir constantemente.

La que surge cuando todo encaja.

Cuando ya no es necesario anticipar la siguiente acción porque alguien más está sosteniendo la estructura completa.

Entonces la obsesión vuelve.

No agresiva.

No urgente.

Solo constante.

Una presencia tranquila.

Una idea que regresa una y otra vez.

Todavía faltan días.

Todavía no ha ocurrido nada.

Y sin embargo una parte de mí ya está allí, esperando en silencio, observando cómo el proceso toma forma lentamente alrededor de una certeza que todavía no sé nombrar.

El cuello no lo estoy moviendo se ha bloqueado el cuello debería…