No sé en qué momento empecé a buscar esto.
No es una decisión clara. Es más bien una acumulación. Páginas abiertas que no cierro del todo, vídeos que dejo a medias, artículos que digo que estoy leyendo “por curiosidad”. Luego cierro el portátil rápido, como si eso borrara algo.
Hoy he vuelto a abrir una de esas páginas.
No he leído mucho. Solo unas líneas.
Después he sentido esa cosa rara, como si el cuerpo reaccionara antes de que yo lo admita.
He cambiado de pestaña.
He vuelto.
La frase ya no era la misma.
O quizá sí.
No estoy seguro de qué versión vi primero.
En mi bloc de notas había una línea que no recuerdo haber escrito:
“no es curiosidad si ya estás afectado”.
La he borrado. Dos veces.
Ha vuelto a aparecer más abajo, como si no dependiera de mí decidir su lugar.
He intentado seguir con normalidad.
He ido a la cocina.
El vaso estaba donde no lo dejé.
O donde sí lo dejé, pero en otra versión del orden de la casa.
He sentido una incomodidad absurda al darme cuenta de que me estaba fijando demasiado en cosas pequeñas.
Como si eso fuera más vergonzoso que lo que estaba leyendo.
No es exactamente deseo.
Es algo más lento.
Más difícil de defender.
Como una atención que se queda enganchada incluso cuando intento apartarla.
He cerrado todas las pestañas otra vez.
Pero una se ha vuelto a abrir sola.
Solo una línea.
“todavía no has decidido cómo lo estás leyendo”.
He dejado el ordenador abierto después de eso.
No por valentía.
Por no saber qué gesto vendría después.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…