Hay algo que nunca termino de entender.
A veces cierro el ordenador convencido de que ya está.
Que ya he leído suficiente.
Que ya he pensado suficiente.
Que ya he dado suficientes vueltas a todo esto.
Y entonces me meto en la cama.
Apago la luz.
Intento pensar en cualquier otra cosa.
Trabajo.
Dinero.
Planes para la semana.
Lo que sea.
Pero siempre aparece.
No como una imagen.
Ni siquiera como una fantasía.
Es más extraño que eso.
Es una sensación.
Como si una parte de mi cabeza siguiera ocupada.
Como si hubiera dejado una conversación a medias.
Y eso me molesta.
Porque no entiendo por qué ocurre.
No estoy descubriendo nada nuevo.
No estoy aprendiendo nada nuevo.
No hay ninguna información pendiente.
Y aun así siento la necesidad de volver.
A veces me digo que es excitación.
Sería una explicación sencilla.
Pero tampoco encaja.
Porque muchas veces ocurre cuando ya no estoy excitado.
Horas después.
Incluso días después.
Lo que vuelve no es la excitación.
Es la pregunta.
Y eso es lo que empieza a preocuparme.
Porque las preguntas importantes suelen desaparecer cuando encuentras una respuesta.
Esta parece hacer lo contrario.
Cada respuesta genera otra pregunta.
Cada explicación abre otra puerta.
Y cada puerta parece llevarme al mismo sitio.
A mí.
Recuerdo estar tumbado mirando el techo una noche.
Completamente quieto.
Pensando que probablemente estaba exagerando.
Que todo el mundo tiene curiosidades raras.
Que no significan nada.
Que pasan.
Pero entonces me sorprendí imaginando algo muy concreto.
No una práctica.
No una escena.
No una persona.
Solo la sensación de dejar de decidir.
Y sentí un alivio tan inmediato que abrí los ojos.
Eso fue lo que me asustó.
No la idea.
El alivio.
Porque nunca había pensado que esa fuera una de las cosas que más necesitaba.
Y desde entonces no he conseguido olvidarlo.
Si pudiera explicarlo, podría aceptarlo.
Pero cada vez que intento explicarlo aparece una pregunta nueva.
Y empiezo a sospechar que llevo meses leyendo sobre ciertas cosas porque en realidad estoy intentando leer algo sobre mí mismo.
Algo que todavía no entiendo.
Algo que quizá no quiero entender.
Y aun así sigo volviendo.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…