Hay algo que me cuesta admitir incluso cuando estoy solo.
No porque sea especialmente grave.
Sino porque me hace sentir raro.
Creo que eso es la palabra.
Raro.
Porque si alguien me preguntara qué estoy buscando exactamente, no sabría responder.
Ni siquiera sé cuándo empezó a interesarme todo esto.
Recuerdo haber visto algo por casualidad.
Un vídeo.
Un comentario.
Una conversación perdida en algún foro.
Y lo normal habría sido olvidarlo.
Pero no lo olvidé.
Volví unos días después.
Solo por curiosidad.
Eso me dije.
Y durante bastante tiempo fue verdad.
O al menos eso quiero creer.
Porque entonces todavía sentía que estaba observando algo desde fuera.
Como quien lee sobre una afición extraña que nunca va a practicar.
Pero algo cambió.
No sé cuándo.
Solo sé que empecé a pensar en ello cuando no estaba mirando.
Eso fue lo primero que me asustó un poco.
No durante la excitación.
No mientras leía.
Después.
Cuando estaba haciendo cualquier otra cosa.
Y de repente una imagen volvía.
O una frase.
O una sensación difícil de describir.
Y ahí aparecía la contradicción.
Porque una parte de mí sentía curiosidad.
Y otra parte pensaba:
¿por qué demonios sigues pensando en esto?
No tenía respuesta.
Todavía no la tengo.
Cuanto más leía, más quería entender.
Y cuanto más intentaba entender, más preguntas aparecían.
Era frustrante.
Porque esperaba llegar a algún punto donde todo encajara.
Pero nunca llegaba.
Solo encontraba algo nuevo.
Otra historia.
Otra experiencia.
Otro detalle.
Y volvía a empezar.
Lo que más vergüenza me da no es el contenido.
Es la cantidad de espacio que empezó a ocupar.
Porque nadie lo veía.
Por fuera mi vida seguía igual.
Pero por dentro había una parte de mí que siempre estaba regresando al mismo sitio.
Como si tuviera una conversación abierta que nunca terminaba.
Hay momentos en los que me prometo dejar de buscar.
Y durante unas horas lo consigo.
Luego aparece algo.
Una palabra.
Un recuerdo.
Una imagen.
Y vuelvo.
No porque esté desesperado.
Ni porque no pueda controlarme.
Es algo más extraño.
Como si todavía estuviera convencido de que la próxima explicación será la definitiva.
La que hará que todo tenga sentido.
Y empiezo a sospechar que llevo mucho tiempo buscándola.
Demasiado tiempo.
Quizá porque si algún día realmente entendiera por qué me atrae todo esto…
tendría que admitir que nunca fue simple curiosidad.
Tengo que mover el cuello…