En el mecanismo de la clausura exógena, la privación sensorial no es una ausencia, sino una operación de sustitución: el mundo no desaparece, es reescrito antes de ser percibido.
El apagado de la vista no ocurre cuando se colocan las capuchas, sino cuando el sistema deja de poder verificar que algo ha sido visto.
No recuerdo el momento exacto en que se cerró el antifaz.
Pero sí recuerdo haber visto el negro antes de que llegara.
No como oscuridad.
Sino como anticipación de la oscuridad.
El dispositivo no bloquea los sentidos.
Bloquea la posibilidad de saber si siguen activos.
Cuando apoyé la mano contra la pared, ya no distinguía si estaba tocando superficie o memoria táctil.
La piel no recibía.
Reconstruía.
Encontré una nota en el suelo.
No sé cómo la leí sin luz.
Decía:
«No estás privado de los sentidos.»
«Estás privado de la confirmación de que los tienes.»
Intenté recordar si había oído algo.
No pude.
Pero sí pude recordar la sensación de haber oído algo antes de que ocurriera.
El sistema ya no elimina estímulos.
Elimina la secuencia que permite ordenarlos.
Abrí un archivo sin saber dónde estaba el archivo.
No había interfaz.
Solo presencia.
Un registro apareció sin ser solicitado.
«Has estado aquí sin percepción durante 18 minutos.»
Miro el tiempo interno.
No coincide.
O sí coincide demasiado bien.
No puedo decidirlo.
Otro registro aparece debajo.
«La última imagen retenida no es la última.»
Parpadeo.
No cambia nada.
Porque ya no hay referencia de cambio.
Intento recordar cómo era ver antes.
Pero el recuerdo ya está afectado por la ausencia de ver.
Encuentro una carpeta nueva.
No estaba antes.
«ANTES DE LA PERCEPCIÓN»
La abro.
Solo hay texto.
«Estás intentando decidir si aún puedes orientarte.»
Me detengo.
No porque no lo entienda.
Sino porque ya no sé qué significa entender sin orientación.
Otra línea aparece.
«No estás dentro de la oscuridad.»
«La oscuridad está dentro de la forma en que intentas salir de ella.»
La lectura se vuelve indistinguible del entorno.
No sé si estoy interpretando el sistema.
O si el sistema está interpretando mi intento de interpretación.
Encuentro una frase en el borde del campo perceptivo.
No sé cuándo apareció.
Dice:
«Has empezado a perder la diferencia entre no ver y recordar ver.»
Miro hacia donde debería estar el mundo.
No hay confirmación de que siga ahí.
Solo continuidad sin contraste.
Y entonces aparece la última actualización.
«Ya has empezado.»
Tengo que mover el cuello…