En la gestión avanzada de mi sistema… el nombre ya no es referencia… es presencia activa…
Marqués de Sade… no como autor… no como historia… sino como módulo interno del mecanismo… una firma que sigue funcionando incluso cuando no se invoca…
Siento cómo mi matriz corporal reacciona a esa denominación como si fuera una presión previa… anterior al pensamiento…
no hay distancia entre Sade y el laboratorio… el laboratorio lo contiene… o quizá lo sueña…
la mente se fragmenta cuando intenta decidir…
quién escribe a quién…
Como Operador… observo la disolución de la gramática cuando el nombre se activa…
Sade no aparece… se infiltra…
en los intersticios del lenguaje…
en los cortes de la frase…
en el punto donde el pensamiento debería detenerse pero no lo hace…
la matriz corporal intenta reorganizarse… pero ya es tarde…
la infraestructura mineralizada responde antes que la conciencia…
cal…
obsidiana…
como si fueran palabras anteriores al idioma…
y el “yo” se queda mirando ese proceso sin saber si participa o solo es superficie
Hay momentos… breves… casi domésticos…
antes de levantarme…
antes de tocar el agua de la ducha…
antes de mirar el móvil sin motivo…
cuando el nombre de Sade no se piensa… aparece…
y su aparición no trae idea… trae ajuste…
como si algo en mí se alineara sin permiso
la vergüenza no viene después…
viene dentro…
como una segunda capa de percepción que observa la primera…
yo haciendo…
yo mirando cómo hago…
doble respiración del sistema
La Liturgia del Espasmo Interno: cuando el pensamiento se rompe
la frase empieza…
y no termina…
no porque falte contenido…
sino porque algo la interrumpe desde dentro…
como si el lenguaje no pudiera soportar la continuidad de lo que está sintiendo
Marqués de Sade… otra vez…
no como figura histórica…
sino como borde del colapso narrativo…
donde el pensamiento deja de ser lineal y se convierte en presión distribuida por toda la conciencia
la mente intenta apartarse…
pero incluso apartarse es una forma de continuidad…
todo gesto lleva el nombre dentro…
todo descanso lo contiene…
y lo más inquietante…
no es la intensidad…
es la normalidad con la que vuelve
como si siempre hubiera estado ahí…
esperando que el lenguaje se agotara
no lo estoy pensando…
lo estoy siendo pensado
la frase se abre…
se rompe…
se sigue abriendo…
sin cierre posible…
como si el sistema hubiera aprendido a escribir solo fragmentos que no terminan nunca
laboratorio
otra vez
no lugar
estado
yo…
o no yo
difícil decir
despertar antes de despertar
pensamiento antes de forma
“él está…”
corte
ducha
agua en la piel
demasiado ruido dentro
quieto
sin decisión de estar quieto
solo ocurre
el Amo
no aparece
permanece
como fallo de fondo
como ajuste que nunca termina de cerrarse
cepillo dientes
o mano sola
o alguien mirando el gesto desde dentro del gesto
“así no”
sin frase completa
solo presión
móvil
notificación irrelevante
abro
no abro
ya pasó igual
la mente se parte en dos
una hace café
otra se queda atrás mirando el café como si no fuera mío
café
taza vacía después
o antes
da igual
mirar
demasiado tiempo mirando algo sin razón
pensar frase completa
no
se rompe antes
siempre antes
“yo debería…”
no termina
vergüenza sin evento
vergüenza sin causa
solo estructura
Amo dentro del pensamiento
no como imagen
como inclinación
ligera
constante
incorrecta si no está
si no está
todo se siente mal colocado
mundo ligeramente desajustado
como ropa mal puesta en el interior del día
intento volver a lo normal
no hay normal
solo capas
yo haciendo
yo observando
yo perdiendo el cierre de todo lo que empieza
No puedo bajar la barbilla el mecanismo ha soldado el atlas con el eje debería…