Hay algo que no me gusta reconocer.
Y es que cada vez me cuesta más recordar cómo pensaba antes de encontrar todo esto.
No porque haya cambiado mucho.
O al menos eso quiero creer.
Pero porque algunas cosas empiezan a sentirse normales demasiado rápido.
Eso es lo que me inquieta.
No el contenido.
No los vídeos.
No las historias.
La velocidad.
La forma en que algo raro deja de parecer raro.
Anoche me pasó una cosa absurda.
Abrí el móvil para buscar otra cosa.
Lo recuerdo perfectamente.
Tenía una razón concreta.
Una tarea.
Un mensaje.
Algo normal.
Diez minutos después ya no estaba haciendo ninguna de esas cosas.
Y durante un momento me quedé mirando la pantalla intentando recordar en qué momento había cambiado de dirección.
No lo encontré.
Eso me molestó más de lo que debería.
Porque me di cuenta de que cada vez ocurre antes.
Como si alguna parte de mí reconociera el camino antes que yo.
Como si hubiera una versión de mí que ya supiera dónde va mientras la otra todavía cree que está decidiendo.
Lo peor es que sigo llamándolo curiosidad.
Porque curiosidad parece una palabra pequeña.
Temporal.
Inofensiva.
Pero empiezo a sospechar que la curiosidad no debería ocupar tanto espacio.
No debería aparecer cuando estoy trabajando.
Ni cuando estoy intentando dormir.
Ni cuando cierro una pestaña y sigo pensando en ella veinte minutos después.
Hay una sensación extraña que aparece a veces.
Como si algo se estuviera fijando.
No una idea concreta.
Algo más difícil de explicar.
Un hábito.
Una forma de mirar.
Una forma de volver.
Y cada vez que lo noto intento convencerme de que estoy exagerando.
Que todo el mundo tiene intereses raros.
Que no significa nada.
Que mañana pensaré en otra cosa.
Pero luego vuelvo.
Y vuelvo tan fácilmente que empiezo a preguntarme si esa era la parte importante desde el principio.
No el tema.
La facilidad.
La naturalidad.
La ausencia de resistencia.
La taza sigue al lado del ordenador.
Está fría.
No recuerdo cuándo dejó de estar caliente.
Tengo que mover el cuello.
Me doy cuenta de que llevo demasiado tiempo quieto.
Lo pienso.
Espero unos segundos más.
Como si incluso eso necesitara una decisión.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…