Hay un momento antes de abrir la boca para leer sobre esto.
Antes incluso de decidir si debería.
Y en ese momento aparece la frase.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…
No entra como pensamiento.
No la pienso.
Ya está ahí.
Como si hubiera estado antes que yo.
Como si mi atención solo llegara después para explicarla.
Miro la pantalla y siento algo incómodo en la mandíbula, sin relación con lo que estoy leyendo.
Trago saliva demasiado lento.
No sé en qué momento empecé a hacerlo.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…
No es que vuelva.
Es que aparece primero.
Y después viene todo lo demás.
Leo sobre la mordaza.
La idea del silencio.
El cuero técnico.
La boca como espacio sellado.
Y noto algo extraño:
no estoy reaccionando al texto.
el texto parece reaccionar a algo en mí que ya estaba en tensión.
Como si la lectura solo llegara para justificar una decisión previa.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…
No lo escribo yo.
Pero cuando no aparece, siento una especie de vacío incorrecto.
como si faltara una condición para poder seguir entendiendo.
Sigo leyendo igual.
No porque entienda más.
Sino porque entender menos se siente peor.
Empiezo a notar detalles físicos muy pequeños.
La lengua apoyada mal dentro de la boca.
El cuello rígido sin razón.
Los hombros demasiado altos.
No los corrijo.
Solo los observo.
Y mientras los observo, la frase vuelve.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…
Antes de la sensación.
Antes del pensamiento de “esto me está afectando”.
Primero eso.
Y luego yo intentando explicarlo.
Hay un punto donde empiezo a dudar de algo más básico.
No de lo que leo.
Sino de quién está leyendo.
Porque hay momentos en los que estoy seguro de haber estado aquí…
y otros en los que no recuerdo haber empezado.
Solo continuidad.
Solo una línea que no sé dónde comenzó.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…
Y empiezo a sospechar algo peor:
que no es un pensamiento.
que no es una frase.
que es la forma en la que algo decide por mí antes de que yo lo note.
No sigo leyendo porque entiendo.
Sigo leyendo porque si paro, todo queda demasiado claro.
Y eso es lo que me inquieta.
Que la claridad no venga del texto.
sino de lo que ya estaba ocurriendo antes de leerlo.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…
Y ahora incluso cuando no aparece, siento que sigue ahí.
Como una condición.
No como lenguaje.
Como pulso.
No puede cerrar tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…