No debería estar buscando esto otra vez.
Eso es lo primero que pienso.
Y aun así vuelvo.
No porque espere encontrar algo nuevo.
Eso sería más fácil de explicar.
Vuelvo porque necesito comprobar algo.
No sé qué.
Solo algo.
Anoche cerré el navegador.
Lo recuerdo perfectamente.
Incluso apagué el ordenador.
Esta mañana la primera pestaña que abrí fue exactamente la misma.
No la había olvidado.
Eso es lo que me inquieta.
La recordaba demasiado bien.
Había una fotografía.
Nada especialmente explícito.
Ni siquiera era eso.
Era la explicación.
La manera en que alguien describía la espera.
La obediencia.
La anticipación.
Seguí leyendo.
Otra vez.
Como si buscara una frase concreta.
Una frase que juraría haber visto antes.
Y entonces ocurrió algo ridículo.
Reconocí una línea unos segundos antes de llegar a ella.
Me quedé inmóvil.
No porque fuera importante.
Porque no recordaba haberla memorizado.
Miré la hora.
11:14.
Volví a mirar.
11:14.
Habían pasado pocos segundos.
El apartamento estaba en silencio.
Escuché el zumbido del frigorífico desde la cocina.
El polvo flotaba delante de la pantalla.
Muy despacio.
Pensé que debería salir.
Dar un paseo.
Hacer cualquier otra cosa.
En lugar de eso abrí el historial.
Otra vez.
Quería comprobar cuándo había empezado.
Eso es nuevo.
Antes quería saber más.
Ahora quiero saber cuándo empezó.
No es lo mismo.
Encontré búsquedas antiguas.
Más antiguas de lo que esperaba.
Palabras sueltas.
Notas.
Marcadores.
Pequeñas cosas que no recordaba guardar.
Me dio vergüenza.
No la clase de vergüenza que aparece cuando alguien te descubre.
Otra diferente.
La de descubrirte a ti mismo.
La de darte cuenta de que una parte de ti llegó antes.
Y te dejó pruebas.
Tengo la sensación de estar siguiendo mis propias huellas.
Pero las huellas siempre parecen más viejas de lo que deberían.
Empiezo a pensar que la curiosidad no consiste en querer saber.
Empiezo a pensar que consiste en volver.
Cerrar.
Y volver.
Comprobar.
Y volver.
Prometer que será la última vez.
Y volver.
Tengo que mover el cuello.
No lo estoy moviendo.
Lo extraño es que ya no siento rigidez.
Solo esa sensación absurda.
Como si mi cuerpo hubiera llegado unos segundos antes que yo.
Y estuviera esperando a que lo alcanzara.
Tengo que mover el cuello no lo estoy moviendo debería…